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Un Llamado Doctrinal: La Perfección en Cristo Jesús


La Paz del Señor.

Esta semana comenzaremos una nueva serie de enseñanzas centrada en el tema de la perfección. La perfección es un pilar doctrinal del Evangelio, proclamado por los apóstoles desde los inicios de la iglesia en Jerusalén. El autor de la epístola a los Hebreos, en el capítulo seis, establece que el propósito de la doctrina de Cristo es guiarnos hacia la perfección: “Por tanto, dejando los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección” (Hebreos 6:1). En otras palabras, la vida en Cristo es un camino hacia la perfección.

La palabra «perfección» en las Escrituras a menudo se traduce como “integridad”. Por ejemplo, en Génesis 17:1, Dios exhorta a Abraham a ser “perfecto”, mientras que en Génesis 20:6 se reconoce que la conducta del faraón fue en “integridad”. En ambos casos, se utiliza la misma palabra hebrea, lo que sugiere que la perfección implica integridad en nuestras relaciones con los demás y una entrega completa a Dios.

La perfección es una virtud equiparable a la sabiduría. Quien la alcanza es reconocido como una persona de dignidad y honra, capaz de establecer la voluntad de Dios en la tierra. Ser perfecto es un esfuerzo diario por vivir conforme al propósito para el cual fuimos llamados por el Señor, y quien lo logra cuenta con el respaldo divino.

Te invito a participar en esta serie de enseñanzas, donde no solo descubrirás el valor doctrinal de la perfección, sino también el camino práctico para alcanzarla en Cristo Jesús. En nuestra primera enseñanza, exploraremos qué significa realmente la perfección según las Escrituras y cómo este llamado transformador puede comenzar a manifestarse en tu vida desde hoy.



Bendiciones,

Pastores Pedro & Yolanda Montoya


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Soy pastor y maestro de la Palabra. Vivimos en tiempos en que la gente se muestra reacia hacia el Evangelio; para muchos, los temas de fe y del Espíritu resultan intrascendentes y los descartan sin más. El mensaje del Evangelio es una invitación a volver a Dios, a confiar en su Palabra y a caminar bajo la guía de su Santo Espíritu. El Evangelio no es una religión; no entramos en el plano de la Voluntad de Dios simplemente practicando ritos creados bajo el consentimiento humano. Es fundamental entender que las reglas las establece Él, no nosotros. Somos conscientes de que Cristo Jesús viene pronto, pero no todos estamos preparados para recibirlo. Debemos recordar que no se trata solamente de estar en el lugar correcto, sino de estar apropiadamente vestidos para su Venida. Él viene por una iglesia sin mancha ni arruga (Efesios 5:27). Las manchas y las arrugas, si no se corrigen a tiempo, podrían impedirnos ser parte de este evento glorioso. Por ello, reconocemos que el tiempo restante antes de su Venida es un período de preparación, que incluye tanto corrección como capacitación.

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