Evangelio - Salvacion y Vida Eterna

Salvación y Vida Eterna: Distinguiendo las Etapas de la Redención


Acto 7 y 8: La Verdad de la Salvación: Más Allá de la Confusión


La Paz del Señor.

Aunque solemos identificar la salvación y la vida eterna como términos sinónimos, en la realidad escritural se trata de dos etapas distintas dentro del proceso de salvación.

El acto de la salvación y el acto de la vida eterna, que constituyen el séptimo y octavo actos del proceso general de la salvación, son parte de la redención del hombre y la mujer. Sin embargo, en realidad, el primero consiste en la vida que se desarrolla durante el milenio, tras la venida de Jesús a la Tierra; mientras que el segundo se refiere a la vida en la eternidad, una vez que esta creación material haya sido destruida.

Aunque, en términos generales, el uso indistinto de estos términos no altera el hecho de que disfrutaremos de sus beneficios, la falta de una identificación precisa de lo que cada etapa representa puede ser aprovechada por las tinieblas. Esto podría generar, en un principio, confusión y, al final, la pérdida de la conciencia de la esperanza de la salvación, debido a un establecimiento prematuro de la apostasía. Todo ello podría derivar en la pérdida del beneficio de la salvación. Por eso, es fundamental saber distinguir los términos correctamente, para que la certeza de la fe se base en la verdad y no en referencias de algo que imaginamos. Recordemos que la redención y la salvación del hombre están relacionadas con verdades absolutas; las verdades relativas fueron introducidas por la serpiente en el huerto del Edén, y ya sabemos en qué desembocó esa historia.

Nos encontramos en una etapa decisiva de este proceso de enseñanza que comenzamos hace varias semanas. Durante este tiempo, hemos estudiado los actos de la salvación en su proceso formativo. Dado que estamos en la fase de conclusión del tema, no debemos perdernos estas últimas enseñanzas.



Bendiciones,

Pastor Pedro Montoya


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Soy pastor y maestro de la Palabra. Vivimos en tiempos en que la gente se muestra reacia hacia el Evangelio; para muchos, los temas de fe y del Espíritu resultan intrascendentes y los descartan sin más. El mensaje del Evangelio es una invitación a volver a Dios, a confiar en su Palabra y a caminar bajo la guía de su Santo Espíritu. El Evangelio no es una religión; no entramos en el plano de la Voluntad de Dios simplemente practicando ritos creados bajo el consentimiento humano. Es fundamental entender que las reglas las establece Él, no nosotros. Somos conscientes de que Cristo Jesús viene pronto, pero no todos estamos preparados para recibirlo. Debemos recordar que no se trata solamente de estar en el lugar correcto, sino de estar apropiadamente vestidos para su Venida. Él viene por una iglesia sin mancha ni arruga (Efesios 5:27). Las manchas y las arrugas, si no se corrigen a tiempo, podrían impedirnos ser parte de este evento glorioso. Por ello, reconocemos que el tiempo restante antes de su Venida es un período de preparación, que incluye tanto corrección como capacitación.

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