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Liberación del ‘Viejo Hombre’ y sus Efectos Físicos: Efesios 4:22


La Paz del Señor:

Aún no hemos concluido el estudio del ‘viejo hombre’, pues nos faltan explorar algunos aspectos clave. Antes de continuar, quiero detenerme en Efesios 4:22 para destacar que la presencia del ‘viejo hombre’ en el creyente tiene implicaciones no solo espirituales, sino también físicas.

Para profundizar, el ‘viejo hombre’ no es un concepto meramente teológico, sino doctrinal, inspirado por Dios en las epístolas paulinas, como Efesios 4:22. Este concepto revela que el creyente enfrenta una lucha constante contra una influencia satánica que permanece activa mientras viva en este mundo. La naturaleza pecaminosa del ‘viejo hombre’ no es solo una inclinación al pecado, sino una fuerza destructiva que, como Jesús advirtió en Juan 10:10, refleja el propósito del ‘ladrón’, Satanás: hurtar, matar y destruir, corrompiendo a la persona desde su interior.

En Efesios 4:22, Pablo describe al ‘viejo hombre’ como ‘viciado’, un término que en griego significa ‘que se corrompe’ o ‘que está siendo destruido’. Esta corrupción progresiva afecta la salud espiritual y física del creyente.

Esta corrupción tiene su origen en la desobediencia en el huerto del Edén (Génesis 3), donde los cambios en la humanidad fueron morales y espirituales, no físicos. Por esta razón, cuando Pablo declara en Romanos 7:17-23 que el mal mora en sus miembros, no implica que la carne sea pecaminosa en esencia, pues Jesús, al tener un cuerpo humano, no fue pecador. Más bien, el pecado se manifiesta en la carne a través del ‘viejo hombre’, que actúa como un vínculo con el reino de Satanás, activando una influencia destructiva.

Esta influencia se manifiesta en las enfermedades que deterioran la salud, especialmente las de tipo genético y degenerativas, ya que el ‘viejo hombre’ promueve un proceso de autodestrucción. En la próxima enseñanza, exploraremos cómo esta naturaleza pecaminosa contribuye a estas afecciones y cómo el creyente puede contrarrestarlas mortificando las obras de la carne por el Espíritu, como enseña Romanos 8:13: “Porque si vivís según la carne, moriréis; pero si por el Espíritu hacéis morir las obras del cuerpo, viviréis” (RVR1960).



Bendiciones,

Pastores Pedro & Yolanda Montoya


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Soy pastor y maestro de la Palabra. Vivimos en tiempos en que la gente se muestra reacia hacia el Evangelio; para muchos, los temas de fe y del Espíritu resultan intrascendentes y los descartan sin más. El mensaje del Evangelio es una invitación a volver a Dios, a confiar en su Palabra y a caminar bajo la guía de su Santo Espíritu. El Evangelio no es una religión; no entramos en el plano de la Voluntad de Dios simplemente practicando ritos creados bajo el consentimiento humano. Es fundamental entender que las reglas las establece Él, no nosotros. Somos conscientes de que Cristo Jesús viene pronto, pero no todos estamos preparados para recibirlo. Debemos recordar que no se trata solamente de estar en el lugar correcto, sino de estar apropiadamente vestidos para su Venida. Él viene por una iglesia sin mancha ni arruga (Efesios 5:27). Las manchas y las arrugas, si no se corrigen a tiempo, podrían impedirnos ser parte de este evento glorioso. Por ello, reconocemos que el tiempo restante antes de su Venida es un período de preparación, que incluye tanto corrección como capacitación.

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