la Palabra de la cruz - La Reconciliacion

La Palabra de la cruz: La Reconciliación con Dios

Acto 5: La Reconciliación en Jesús: Significado, Beneficios y Alcance


La Paz del Señor,

La Reconciliación del hombre con su Creador es uno de los temas fundamentales de la Doctrina de Cristo. Consiste en la recuperación de la condición y posición original con la cual el hombre había sido constituido como imagen y semejanza de Dios.

El pecado se constituyó en la nueva naturaleza del hombre el día que desobedeció la voz de Dios, y a partir de ese momento el hombre fue contado como parte de las tinieblas juntamente con Satanás y sus ángeles. Sin embargo, en virtud de la Gracia y la Misericordia con la cual Dios trató al hombre, en Jesús se le abrió la provisión para retornar a sus orígenes.

Esta provisión de Gracia y Misericordia es presentada en las Sagradas Escrituras como el proceso de la Justificación. Este proceso adquiere unas características particulares, porque no solo consiste en recuperar lo que el hombre perdió por causa de la desobediencia, sino que, adicionalmente, la Justificación le otorga una mayor virtud que lo posiciona por encima de la creación angélica, elemento que no tuvo en el tiempo previo a la desobediencia.

El apóstol Pablo explicando precisamente este acto, describe en su epístola a los Romanos que el don de la Gracia no se compara con la gravedad del acto de la desobediencia, porque aunque la muerte entró por un delito, la Gracia de Dios en Cristo Jesús abundó más a pesar de los muchos delitos cometidos por los muchos que se descarriaron (Romanos 5:15-17). Por cuanto Jesús estuvo dispuesto a despojarse de su condición de Dios, tomar cuerpo adámico y ser obediente hasta la muerte de cruz, el efecto de la Justificación por la fe en Jesús resultó, para el hombre, en el otorgamiento de una mayor posición dentro de las creaciones angélicas.

Este ha sido el tema que hemos estudiado en las enseñanzas anteriores; ahora estamos listos para estudiar el tema de la Reconciliación. A manera de repaso, en el desarrollo de los actos de la salvación, el hombre ya no carga sobre sus hombros la pena de muerte porque fue transferida al cuerpo de Jesús en la cruz; además, ha recibido la declaración de inocencia que lo libra del reino de las tinieblas. Mediante la resurrección de Jesús, el hombre es hecho Justo, y ahora, adicionalmente, es reconciliado con el Padre, que es el quinto acto de la Salvación.

La Reconciliación significa que la afrenta cometida por la desobediencia del hombre, que había establecido separación entre Dios y el hombre, es quitada del medio, y el hombre y la mujer tienen entrada franca al lugar Santísimo de la Presencia de Dios. El pecado estableció separación y por ello, ninguna persona podía acercarse a la Presencia de Dios porque eso significaba la muerte inminente, así que, la Reconciliación trae vida y salud a todo aquel a quien le es acreditada. La Reconciliación es el acto de la Salvación que hace que toda persona lavada por la sangre de Jesús pueda morar continuamente en la Presencia de su Señor.

En la enseñanza de esta semana estudiaremos precisamente en qué consiste el acto de la Reconciliación, sus beneficios y su alcance terrenal y espiritual.

Te invito a acompañarnos en el estudio de este tema, muchos no han recibido nunca una enseñanza sobre el significado de la Reconciliación, conocer este tema es determinante para el buen desarrollo y crecimiento de la fe y de la vida espiritual.

Bendiciones,

Pastor Pedro Montoya


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Soy pastor y maestro de la Palabra. Vivimos en tiempos en que la gente se muestra reacia hacia el Evangelio; para muchos, los temas de fe y del Espíritu resultan intrascendentes y los descartan sin más. El mensaje del Evangelio es una invitación a volver a Dios, a confiar en su Palabra y a caminar bajo la guía de su Santo Espíritu. El Evangelio no es una religión; no entramos en el plano de la Voluntad de Dios simplemente practicando ritos creados bajo el consentimiento humano. Es fundamental entender que las reglas las establece Él, no nosotros. Somos conscientes de que Cristo Jesús viene pronto, pero no todos estamos preparados para recibirlo. Debemos recordar que no se trata solamente de estar en el lugar correcto, sino de estar apropiadamente vestidos para su Venida. Él viene por una iglesia sin mancha ni arruga (Efesios 5:27). Las manchas y las arrugas, si no se corrigen a tiempo, podrían impedirnos ser parte de este evento glorioso. Por ello, reconocemos que el tiempo restante antes de su Venida es un período de preparación, que incluye tanto corrección como capacitación.

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