Acto 2: El hombre está destituido de la Gloria de Dios: la paga del pecado es muerte
No todos tenemos una adecuada definición de lo que es el Evangelio, una gran mayoría tienen tan solo la referencia de lo que la religión ha establecido en torno al significado etimológico de la palabra, pero todos ellos carecen de una concepción clara de lo que representa la crucifixión de Jesús.
El Evangelio es la Doctrina de la salvación del hombre, y consiste en el perdón de pecados y la reconciliación con Dios a través de la crucifixión de Jesús. El hombre y la mujer están destituidos de la Presencia de Dios, y esto por causa de la condición de pecado que ambos, Adam y Eva, adoptaron cuando su acción los llevó a desobedecer a Dios. Y no solo eso, sino que, además, por cuanto la paga del pecado es muerte, pesa sobre el hombre y la mujer una condena que los llevará, al final de sus días, a morir eternamente en un lago de fuego y azufre (Apocalipsis 21:8).
Aunque la desobediencia en el huerto del Edén fue cometida por Adam y Eva, todos los seres humanos heredamos las consecuencias, ya que estuvimos espiritual y genéticamente representados en ellos. La naturaleza del hombre y de la mujer es pecadora, y nadie puede acercarse a Dios por cuanto la Santidad de Dios no comulga con la condición de pecado del hombre. Este es precisamente el fundamento del Evangelio.
La única forma de escapar y librarse de esta condena de muerte es a través de Jesús. Esto no significa necesariamente que debamos inscribirnos en una iglesia y ser miembros de ella; significa que cada persona, de forma individual y personal, debe acogerse a la Obra de Reconciliación acercándose a Jesús en arrepentimiento por la desobediencia, y manifestando su decisión de caminar bajo Su Señorío. Él perdonará nuestros pecados y nos reconciliará con el Padre.
El Evangelio es la Promesa de Dios en Jesús de Restauración, Justificación y Santificación. Quienes se acogen a esta Gracia recuperan la imagen y semejanza de Dios perdida por causa de la desobediencia. Muy pocos conocen esta Revelación.
En la enseñanza de esta semana estudiaremos el tema: “LA PALABRA DE LA CRUZ: JESÚS OCUPÓ MI LUGAR EN LA CRUZ”. Con esta enseñanza estudiaremos el acto numero dos de la Salvación, el cual consiste en que Jesús cargó en la cruz la condena de muerte que pesaba sobre el hombre, y cómo Jesus declaró inocente al hombre que se acogió a su Gracia.
Les exhorto a no perderse esta enseñanza y a compartirla con familiares y amigos para que todos podamos gozar de la bendición del Evangelio del Reino de los Cielos.
pastor Pedro Montoya
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