Acto 3: La sangre de Jesús redime, liberta y declara inocente de la condena de muerte por la desobediencia
La Paz del Señor,
Hemos iniciado enseñanzas sobre la Palabra de la cruz, una de las formas más difundidas en los medios eclesiásticos occidentales para presentar la salvación del Evangelio del Reino de los Cielos. La Palabra de la cruz no consiste simplemente en la divulgación de un conocimiento religioso que presenta la crucifixión como un modelo de vida para quienes abrazan la fe cristiana. Es, más bien, la Revelación del amor de Dios hacia los hombres y mujeres que viven ignorantes de que fueron creados para estar cerca de su Presencia. El propósito principal es guiarnos a responder adecuadamente a este amor inconmensurable.
La Palabra de la cruz es la restitución de la autoridad que le fue entregada al hombre el día que el Señor lo plantó en el huerto del Edén. El ataque de Satanás sobre Adán y Eva no consistió solamente en hacerlos caer en pecado, como la proclama religiosa lo presenta; consistió, precisamente, en arrebatarles esa autoridad, pues él sabía que la ‘imagen y semejanza’ de Dios en ellos los constituiría en seres imbatibles e inmunes.
A Satanás no le conviene que el hombre y la mujer descubran este conocimiento, pues, como sabemos por la enseñanza de Jesús, esta verdad hace libre a quien la conoce. La Palabra de la cruz nos enseña que Jesús es Dios, y que vivió entre nosotros como hombre, despojado de sus atributos divinos, para mostrarnos que la reconciliación con el Padre se alcanza cuando nosotros, hombres y mujeres mortales, aprendemos a vivir en esta tierra guiados por el Espíritu Santo. La Palabra de la cruz nos enseña que Jesús se sometió a los procesos humanos de la creación y de la muerte para mostrarnos que no debemos temer a las circunstancias de nuestro entorno que buscan infundir miedo y hacernos renunciar al amor de Dios.
Este conocimiento liberador ha sido presentado en la historia como los actos de la salvación. En la enseñanza de esta semana estudiaremos el tercer acto de la Salvación: El amor de Dios me abrió paso a su Presencia nuevamente. Con este tema estudiaremos el significado, y en qué consiste, el proceso de la Justificación.
Le exhorto a no perderse esta enseñanza y a compartirla con familiares, amigos y congregación, para que todos podamos gozar de la bendición del Evangelio del Reino de los Cielos.
Bendiciones,
pastor Pedro Montoya
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