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La Edad de la Plenitud de Cristo: Hacia la Perfección Total


Finalmente, abordamos la cuarta definición de propósito en Efesios 4:13. Para quienes han seguido esta serie de enseñanzas, procederemos a estudiar el significado de la cuarta declaración de propósito que Pablo establece: ‘hasta que todos lleguemos a la medida de la edad de la plenitud de Cristo‘.

En Efesios 4:13, Pablo sigue un orden de redacción que, al analizarlo adecuadamente, nos permite comprender que forma parte de un protocolo de acción doctrinal dirigido a sus interlocutores. No se trata de un texto meramente descriptivo, abstracto o genérico; Pablo muestra que la fe que alcanza la perfección de Jesús, quien llegó hasta la cruz, es la misma que primero se fundamenta en la unidad de fe, integrando propósito de vida, doctrina y prueba como una vida arraigada en la Voluntad de Dios.

La enseñanza de Pablo busca hacernos comprender que el único camino propuesto a los discípulos de Jesús es el mismo que Él recorrió, sin excepción. Por ello, todos debemos partir de una unidad de fe para alcanzar el mismo nivel de fe que llevó a Jesús a someterse en obediencia a la Voluntad del Padre en la cruz. En esta enseñanza exploraremos qué hizo Jesús a la edad de su plenitud, es decir, a los 33 años, para recibir del Padre una autoridad soberana sobre el reino de las tinieblas. Por su obra, el hombre obtuvo redención, justificación y vida eterna.

Bendiciones,

Pastor Pedro Montoya


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Soy pastor y maestro de la Palabra. Vivimos en tiempos en que la gente se muestra reacia hacia el Evangelio; para muchos, los temas de fe y del Espíritu resultan intrascendentes y los descartan sin más. El mensaje del Evangelio es una invitación a volver a Dios, a confiar en su Palabra y a caminar bajo la guía de su Santo Espíritu. El Evangelio no es una religión; no entramos en el plano de la Voluntad de Dios simplemente practicando ritos creados bajo el consentimiento humano. Es fundamental entender que las reglas las establece Él, no nosotros. Somos conscientes de que Cristo Jesús viene pronto, pero no todos estamos preparados para recibirlo. Debemos recordar que no se trata solamente de estar en el lugar correcto, sino de estar apropiadamente vestidos para su Venida. Él viene por una iglesia sin mancha ni arruga (Efesios 5:27). Las manchas y las arrugas, si no se corrigen a tiempo, podrían impedirnos ser parte de este evento glorioso. Por ello, reconocemos que el tiempo restante antes de su Venida es un período de preparación, que incluye tanto corrección como capacitación.

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