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La Carne: El Asiento de la Maldad y de la Muerte


La Paz del Señor:

Otro término que Pablo utiliza, y que es afín al concepto del viejo hombre, es «la carne». En todos sus escritos aparece 91 veces (Romanos: 26 veces; 1 Corintios: 15 veces; 2 Corintios: 12 veces; Gálatas: 18 veces; Efesios y Colosenses: varias veces en cada una). Aunque no siempre lo usa para referirse a la condición pervertida del hombre pecador, lo cierto es que este término fue parte de su enseñanza doctrinal para advertir a través de él el cuidado que el hombre y la mujer de fe tienen que tener con respecto a los naufragios de la fe.

La carne es el término que identifica la tendencia del hombre a hacer lo contrario a la voluntad de Dios, según los estímulos que el mundo y el reino de las tinieblas le dictan que haga. La carne es la materia prima que estimula, engorda y fortalece al viejo hombre. Es definida como la herencia de Satanás para que el hombre y la mujer propaguen y promulguen el reino de las tinieblas en las comunidades donde cada uno vive; la carne es una herramienta de injusticia, un motivo de caída, una mancha que ensucia la vida justa, y sobre todo, es todo aquello que entristece al Espíritu Santo.

La carne no debería ser parte activa de un hombre o mujer de fe; sin embargo, Pablo admite que la carne se mantiene en muchos de aquellos que han venido a Jesús, y que aún son parte de las comunidades de fe. La lucha espiritual comienza precisamente con la lucha contra la carne; de allí la necesidad de conocer acerca de este tema.

Te exhorto a que tomes tiempo para ver y estudiar esta enseñanza, y a que te integres a algún grupo de estudio. La labor se tiene que desarrollar sobre la base del conocimiento revelado; nadie lo puede hacer en la ignorancia.



Bendiciones,

Pastores Pedro & Yolanda Montoya


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Soy pastor y maestro de la Palabra. Vivimos en tiempos en que la gente se muestra reacia hacia el Evangelio; para muchos, los temas de fe y del Espíritu resultan intrascendentes y los descartan sin más. El mensaje del Evangelio es una invitación a volver a Dios, a confiar en su Palabra y a caminar bajo la guía de su Santo Espíritu. El Evangelio no es una religión; no entramos en el plano de la Voluntad de Dios simplemente practicando ritos creados bajo el consentimiento humano. Es fundamental entender que las reglas las establece Él, no nosotros. Somos conscientes de que Cristo Jesús viene pronto, pero no todos estamos preparados para recibirlo. Debemos recordar que no se trata solamente de estar en el lugar correcto, sino de estar apropiadamente vestidos para su Venida. Él viene por una iglesia sin mancha ni arruga (Efesios 5:27). Las manchas y las arrugas, si no se corrigen a tiempo, podrían impedirnos ser parte de este evento glorioso. Por ello, reconocemos que el tiempo restante antes de su Venida es un período de preparación, que incluye tanto corrección como capacitación.

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