Evangelio - vida de fe

Destruyendo el Cuerpo de Pecado: Despojamiento y Restitución


La Paz del Señor.

La vida de fe en Cristo Jesús es un proceso de perfeccionamiento que comienza desde cero y nos lleva a la plenitud de la edad de Cristo. Este proceso de perfeccionamiento no consiste únicamente en descubrir una revelación escondida en las Sagradas Escrituras que nos ayude a definir procesos espirituales, sino principalmente en desarrollar la capacidad de erradicar todo aquello que de las tinieblas aún existe dentro de nosotros.

Sin embargo, muchos hombres y mujeres legítimos de fe no saben cómo construir la vida de fe, y es porque no han aprendido de qué tienen que despojarse. Hay tres términos que el apóstol Pablo utiliza para definir aquellas cosas que pertenecen al ámbito de las tinieblas de las cuales tenemos que despojarnos. Hemos estado estudiando el primero de ellos: «el viejo hombre». En esta enseñanza estudiaremos el segundo término: «el cuerpo de pecado»; y en la enseñanza de la próxima semana estudiaremos el tercer término: «la ley del pecado y de la muerte».

En cuanto al término «el cuerpo de pecado», tenemos que decir que con este término el apóstol identifica a «todos» los hechos que la persona ha desarrollado en su vida pasada, los cuales tienen que ser destruidos. Destruirlos no significa pedir «perdón» o aplicar la filosofía del mundo que dice «borrón y cuenta nueva». Aunque Dios ha echado nuestros pecados al fondo del mar para sus efectos —ya no hay condenación para los que están en Cristo Jesús (Romanos 8:1)—, para nuestros efectos, todos esos hechos están vigentes todavía y son testigos mudos que atestiguan en contra de la vida de fe de la persona.



Bendiciones,

Pastores Pedro & Yolanda Montoya


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Soy pastor y maestro de la Palabra. Vivimos en tiempos en que la gente se muestra reacia hacia el Evangelio; para muchos, los temas de fe y del Espíritu resultan intrascendentes y los descartan sin más. El mensaje del Evangelio es una invitación a volver a Dios, a confiar en su Palabra y a caminar bajo la guía de su Santo Espíritu. El Evangelio no es una religión; no entramos en el plano de la Voluntad de Dios simplemente practicando ritos creados bajo el consentimiento humano. Es fundamental entender que las reglas las establece Él, no nosotros. Somos conscientes de que Cristo Jesús viene pronto, pero no todos estamos preparados para recibirlo. Debemos recordar que no se trata solamente de estar en el lugar correcto, sino de estar apropiadamente vestidos para su Venida. Él viene por una iglesia sin mancha ni arruga (Efesios 5:27). Las manchas y las arrugas, si no se corrigen a tiempo, podrían impedirnos ser parte de este evento glorioso. Por ello, reconocemos que el tiempo restante antes de su Venida es un período de preparación, que incluye tanto corrección como capacitación.

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