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La Fe que Agrada a Dios: Depurando nuestros Conceptos


Damos gracias al Todopoderoso por el crecimiento en la fe que Él nos concede a través de la revelación de su Palabra. Sin la guía del Espíritu de Dios, que abre nuestro entendimiento ninguno de nosotros podría avanzar ni crecer en la fe. Reconocer la importancia de exponernos a la Palabra y dejarnos guiar por ella es el fundamento de la perfección en Cristo Jesús.

Hemos concluido nuestra serie de estudios sobre el tema doctrinal de la perfección. Gracias a estas enseñanzas, ahora comprendemos verdades que antes nos estaban ocultas respecto a la vida de fe en Cristo Jesús. Ahora nos corresponde aplicar estas lecciones y establecerlas como la norma de nuestra vida diaria.

La próxima serie de enseñanzas que iniciaremos se enfocará en el tema de la fe a partir de su fundamento bíblico y doctrinal. Esta serie tiene dos objetivos principales:

Primer Objetivo: Purificación Doctrinal

Nos despojaremos de la multitud de conceptos erróneos que han penetrado en nuestros círculos eclesiásticos. Estos falsos conceptos presentan la fe de maneras distorsionadas:

  • Como pensamiento positivo (la mayoría de los casos)
  • Como razonamientos filosófico-esotéricos (en segundo plano)

Ambas distorsiones responden a la tendencia vanguardista de las sociedades contemporáneas que buscan presentar el Evangelio de manera «moderna» pero alejada de la verdad bíblica.

Segundo Objetivo: Establecimiento de Fundamento Doctrinal Sólido

Desarrollaremos una comprensión clara y bíblica de lo que realmente constituye la fe según las Escrituras, distinguiéndola de imitaciones y falsificaciones.

En esta primera enseñanza exploraremos los fundamentos doctrinales de la fe, recordando que esta es espiritual y que Dios regula su funcionamiento. Descubriremos en qué consiste la fe y cómo opera ante Dios.



Bendiciones,

Pastor Pedro Montoya


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Soy pastor y maestro de la Palabra. Vivimos en tiempos en que la gente se muestra reacia hacia el Evangelio; para muchos, los temas de fe y del Espíritu resultan intrascendentes y los descartan sin más. El mensaje del Evangelio es una invitación a volver a Dios, a confiar en su Palabra y a caminar bajo la guía de su Santo Espíritu. El Evangelio no es una religión; no entramos en el plano de la Voluntad de Dios simplemente practicando ritos creados bajo el consentimiento humano. Es fundamental entender que las reglas las establece Él, no nosotros. Somos conscientes de que Cristo Jesús viene pronto, pero no todos estamos preparados para recibirlo. Debemos recordar que no se trata solamente de estar en el lugar correcto, sino de estar apropiadamente vestidos para su Venida. Él viene por una iglesia sin mancha ni arruga (Efesios 5:27). Las manchas y las arrugas, si no se corrigen a tiempo, podrían impedirnos ser parte de este evento glorioso. Por ello, reconocemos que el tiempo restante antes de su Venida es un período de preparación, que incluye tanto corrección como capacitación.

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